
Santa Cruz de Tenerife
La capital: museos, el Auditorio de Calatrava, compras, gastronomía y el carnaval más famoso de España.
Historia
El origen de Santa Cruz de Tenerife se remonta a la antigua playa de Añazo, en el menceyato guanche de Anaga, donde a comienzos de mayo de 1494 desembarcaron las huestes castellanas al mando del adelantado Alonso Fernández de Lugo. El 3 de mayo de 1494, coincidiendo con la festividad de la Invención de la Santa Cruz, los conquistadores clavaron en la arena una rudimentaria cruz de madera y oficiaron una misa que dio nombre al lugar: el Puerto y Lugar de Santa Cruz. Aquel campamento junto a la desembocadura del barranco de Santos sirvió de base para la conquista de la isla, completada poco después. La Cruz Fundacional se conserva todavía hoy en la iglesia matriz de Nuestra Señora de la Concepción.
Durante los siglos XVI y XVII, Santa Cruz creció lentamente como modesto puerto de la cercana ciudad de La Laguna, entonces capital de Tenerife. Su fondeadero abierto y su posición estratégica en la ruta atlántica lo convirtieron en escala de embarcaciones que comerciaban con América, lo que atrajo también la atención de corsarios y armadas enemigas. Para defenderse, la villa levantó castillos y baluartes a lo largo del frente marítimo, como el de San Cristóbal y el de Paso Alto, que serían decisivos en su episodio histórico más célebre.
Ese episodio fue la Gesta del 25 de julio de 1797. El contralmirante británico Horatio Nelson lanzó un ataque para tomar la plaza y someter el archipiélago a la Corona británica. Las Milicias Canarias y la guarnición, al mando del general Antonio Gutiérrez de Otero, rechazaron el desembarco. Según la tradición, fue un cañonazo desde la zona de Paso Alto —disparado por la pieza conocida como El Tigre, hoy conservada en el Museo Militar Regional de Canarias en el Castillo de San Cristóbal— el que destrozó el brazo derecho de Nelson, que hubo de serle amputado. Derrotados y desmoralizados, los británicos capitularon y se retiraron; aquella victoria quedó grabada en la identidad de la ciudad.
El prestigio ganado y el empuje del puerto impulsaron el ascenso político de Santa Cruz. En 1803 obtuvo el título de villa exenta, independizándose de La Laguna, y en 1822 fue designada capital de la provincia única de Canarias, condición que ostentó de forma estable entre 1833 y 1927. La pugna histórica con Las Palmas de Gran Canaria por la primacía del archipiélago se resolvió en 1927, cuando un Real Decreto dividió Canarias en dos provincias y Santa Cruz de Tenerife pasó a ser capital de la provincia occidental, capitalidad regional que hoy comparte con Las Palmas.
El siglo XIX y la primera mitad del XX trajeron el gran desarrollo portuario y comercial. La condición de puerto franco, la construcción de muelles y la actividad carbonera convirtieron a Santa Cruz en un nudo de tráfico atlántico, con consignatarias, compañías navieras y una burguesía cosmopolita. La ciudad se dotó de teatro, plazas, alamedas y un ensanche ordenado que se extendió tierra adentro, articulado en torno a la Rambla y a parques como el García Sanabria, inaugurado en los años veinte. Edificios singulares como el Mercado de Nuestra Señora de África, de aire colonial e inaugurado en 1944, dieron carácter al nuevo paisaje urbano.
La Santa Cruz contemporánea ha apostado por la cultura y la arquitectura de autor como señas de identidad. El gran hito es el Auditorio de Tenerife, obra del valenciano Santiago Calatrava inaugurada en 2003, cuya espectacular cubierta en forma de vela se ha convertido en símbolo de la ciudad y de las islas. A esa transformación se sumaron la remodelación de la Plaza de España, con su gran lago artificial proyectado por los suizos Herzog & de Meuron sobre los restos del castillo de San Cristóbal, el Palmetum levantado sobre un antiguo vertedero, el Tenerife Espacio de las Artes (TEA) o el Centro Internacional de Ferias y Congresos.
Por encima de todo, la ciudad vive y se proyecta al mundo a través de su Carnaval. El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional en 1980, es considerado uno de los mayores del planeta y aspirante perpetuo a ser hermanado con el de Río de Janeiro. Murgas, comparsas, la elección de la Reina del Carnaval y el desbordamiento de las calles cada febrero o marzo resumen el carácter abierto, festivo y mestizo de una capital atlántica que mira a la vez a Europa, África y América.
Lugares de interés

Auditorio de Tenerife
Símbolo arquitectónico de la ciudad y de Canarias, el Auditorio de Tenerife fue diseñado por Santiago Calatrava e inaugurado en 2003. Su gran cubierta blanca en forma de ola o vela, suspendida sobre el edificio junto al mar, lo convirtió en una de las obras más fotografiadas de la arquitectura española contemporánea. Sede de la Orquesta Sinfónica de Tenerife, acoge conciertos, ópera, danza y congresos durante todo el año, con vistas al Atlántico y al puerto.

Plaza de España
Es el corazón y la plaza mayor de Santa Cruz, abierta al puerto. Construida en los años veinte sobre el antiguo castillo de San Cristóbal, fue radicalmente transformada entre 2006 y 2008 por los arquitectos suizos Herzog & de Meuron, que la dotaron de un gran lago artificial de agua salada con un surtidor central. Bajo la plaza pueden visitarse restos del baluarte original. Punto de encuentro y de fiestas, es además el escenario de los grandes actos del Carnaval.

Iglesia de la Concepción
La iglesia matriz de Nuestra Señora de la Concepción es el templo más antiguo y emblemático de Santa Cruz, con orígenes en torno a 1500 aunque muy reformado a lo largo de los siglos. De cinco naves y planta de cruz latina, está construida en mampostería con cantería de piedra basáltica oscura. Su esbelta torre, levantada en 1786, es uno de los iconos del casco histórico. En su interior se custodia la Cruz Fundacional que clavó Alonso Fernández de Lugo en 1494.

Mercado de Nuestra Señora de África
Conocido popularmente como La Recova, este mercado municipal fue inaugurado el 4 de enero de 1944, obra del arquitecto José Enrique Marrero Regalado. De marcado aire colonial, se organiza en torno a patios abiertos con arquerías y una torre de inspiración mudéjar. Es el mercado por excelencia de la ciudad, donde se venden frutas tropicales, flores, pescado fresco, quesos, especias y productos locales en un ambiente colorido y muy popular.

Parque García Sanabria
Impulsado por el alcalde Santiago García Sanabria y abierto en los años veinte, es el mayor parque urbano de Canarias, con más de 67.000 metros cuadrados. Constituye un auténtico jardín botánico al aire libre, con palmeras canarias, flamboyanes, laureles de Indias, buganvillas y ejemplares centenarios. Entre sus rincones más queridos está el reloj floral, fabricado en Suiza y donado en 1958, siempre adornado con flores frescas. Es un oasis verde en pleno centro.

Palmetum
El Palmetum de Santa Cruz de Tenerife es un jardín botánico de unas 12 hectáreas especializado en palmeras, considerado una de las mayores colecciones de palmáceas del mundo. Lo más sorprendente es su origen: se levantó sobre una colina artificial que fue un antiguo vertedero de basuras, regenerado por completo. Entre arroyos, lagos y cascadas reúne especies de los cinco continentes y ofrece miradores espectaculares sobre el puerto y el Atlántico.
Mapa de Santa Cruz de Tenerife
Qué hacer en Santa Cruz de Tenerife

Tour Guiado por el Parque Rural de Anaga

Retiro de Meditación en Anaga

Retiro de yoga en las montañas de Anaga

Palmetum, Santa Cruz
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Qué ver en Santa Cruz de Tenerife
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Folclore y tradiciones
El alma festiva de Santa Cruz es su Carnaval, declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional en 1980 y uno de los más grandes y conocidos del mundo, hermanado en espíritu con el de Río de Janeiro. Durante semanas la ciudad se transforma: las murgas llenan las calles con coplas de aguda sátira social y política, mientras las comparsas, con sus plumas, ritmos y coreografías brasileñas, encienden el desfile. El momento culminante es la Gala de elección de la Reina del Carnaval, espectáculo televisado en el que las candidatas lucen fantasías de varios metros y cientos de kilos. La quema de la sardina pone el broche final antes del regreso a la normalidad.
Más allá del Carnaval, la ciudad conmemora cada 25 de julio la Gesta de 1797 con recreaciones históricas, y celebra las fiestas de mayo en torno a la Cruz fundacional. La vida cotidiana se vive mucho en sus plazas, ramblas y terrazas, fiel al carácter abierto y atlántico de la capital.
La gastronomía santacrucera reúne lo mejor de la cocina canaria: papas arrugadas con mojo rojo y verde, pescado fresco y sancochos, gofio, quesos de la isla y postres tradicionales, regados con vinos de las denominaciones tinerfeñas. El Mercado de Nuestra Señora de África, La Recova, es el gran templo del producto local, donde frutas tropicales, flores, especias y pescado conviven en un ambiente bullicioso que resume el mestizaje y la alegría de la ciudad.
Fotos: Diego Delso (CC BY-SA 3.0) · Benjamín Núñez González (CC BY-SA 4.0) · Mike Peel (CC BY-SA 4.0) · rene boulay (CC BY-SA 3.0) · -wuppertaler (CC BY 4.0) · rene boulay (CC BY-SA 3.0) · Mike Peel (CC BY-SA 4.0) · Wikimedia Commons









