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Experiencias
El Sauzal
Norte

El Sauzal

Miradores espectaculares sobre la costa norte y la Casa del Vino.

Historia

El Sauzal hunde sus raíces en el mundo aborigen guanche. Antes de la conquista castellana, estas tierras del nordeste de Tenerife pertenecían al menceyato de Tacoronte, uno de los nueve reinos en que se dividía la isla, y formaban parte de la comarca de Acentejo, escenario de algunos de los episodios más decisivos de la resistencia indígena. El propio topónimo del municipio recuerda su paisaje primigenio: "Sauzal" alude a la abundancia de sauces canarios (Salix canariensis) que crecían junto a los manantiales y barrancos de la zona, en un territorio escarpado que desciende desde las cumbres hasta los acantilados sobre el Atlántico.

Tras la conquista de la isla, culminada en 1496, el reparto de tierras y aguas atrajo a los primeros pobladores europeos. El cristianismo se asentó pronto: en 1505 el Adelantado Alonso Fernández de Lugo, conquistador de La Palma y Tenerife, fundó la ermita de Nuestra Señora de los Ángeles, considerada uno de los templos más antiguos de la isla. Poco después se levantó la iglesia de San Pedro Apóstol, asomada al borde del acantilado con vistas al mar, que llegó a ser una de las primeras parroquias de Tenerife. El protagonismo histórico de El Sauzal alcanzó su cima en 1572, cuando una epidemia de peste obligó a trasladar la sede del Cabildo de La Laguna a la iglesia de San Pedro: durante aquellos meses, la pequeña villa se convirtió en el centro político y administrativo de la isla.

La prosperidad de El Sauzal estuvo unida desde antiguo al vino. El clima, los suelos volcánicos y la orientación de sus laderas hicieron de la comarca de Acentejo una de las grandes zonas vitícolas de Tenerife, cuyos caldos (los célebres "Canary wines") se exportaban a Europa. En este contexto, hacia mediados del siglo XVII el comerciante sevillano Simón de Herrera Leiva adquirió tierras y edificó la Hacienda de San Simón, conocida como Quinta de San Simón, una explotación agrícola completa con bodegas, lagares, vivienda señorial y casas de medianeros en torno a un patio. Aquella casona del siglo XVII es hoy la Casa del Vino de Tenerife, restaurada y abierta al público en 1995 como museo, bodega y emblema de los vinos insulares.

El Sauzal es también cuna de una de las figuras religiosas más veneradas de Canarias: Sor María de Jesús de León y Delgado, conocida cariñosamente como "la Siervita". Nació en el municipio el 23 de marzo de 1643, en el seno de una familia humilde de antiguo linaje, y en 1668 ingresó como hermana lega en el convento dominico de Santa Catalina de Siena, en La Laguna. Mujer de profunda vida mística y penitente, falleció el 15 de febrero de 1731 a los 87 años. Tres años después de su muerte, su cuerpo fue hallado incorrupto. Hoy reposa en el coro bajo de aquel convento lagunero y, cada 15 de febrero, se expone a la veneración de cientos de fieles que acuden a contemplarla. En 1992 se inició su proceso de beatificación, por lo que la Iglesia la reconoce como Sierva de Dios.

La villa conserva además rincones que han hecho de ella un destino de paisaje y sosiego. El Parque de los Lavaderos, levantado en torno a un manantial donde antaño las mujeres lavaban la ropa, se ha transformado en un jardín de vegetación autóctona surcado por fuentes y cascadas, con vistas a la costa y al Teide. A pocos pasos, el Mirador de la Garañona ofrece una de las panorámicas más espectaculares del norte de Tenerife, asomado a los acantilados de Acentejo y al océano, entre dragos, palmeras y buganvillas.

En 1812, al amparo de la Constitución de Cádiz, El Sauzal alcanzó la condición de municipio, y en 1985 el Gobierno de Canarias le concedió el título de Villa. Hoy, con cerca de 9.300 habitantes entre el casco y el barrio alto de Ravelo, combina su herencia agrícola y vinícola con un creciente atractivo turístico, fiel a su imagen de pueblo blanco asomado al acantilado.

Lugares de interés

Casa del Vino de Tenerife (Hacienda de San Simón)

Casa del Vino de Tenerife (Hacienda de San Simón)

Situada en una casona del siglo XVII, la Casa del Vino de Tenerife ocupa la antigua Hacienda de San Simón, edificada hacia mediados del siglo XVII por el comerciante sevillano Simón de Herrera Leiva, que reconoció el potencial vitícola de El Sauzal. Conocida como Quinta de San Simón, era una explotación agrícola completa con bodegas, lagares, vivienda señorial y casas de medianeros dispuestas en torno a un patio. Adquirida por el Ayuntamiento en 1989 y traspasada al Cabildo de Tenerife en 1992, fue restaurada y abierta al público en 1995 como gran emblema de los vinos de la isla. Hoy alberga un museo del vino, sala de catas y degustaciones, restaurante y tienda, todo entre balcones, patios y lagares tradicionales, con vistas al mar y al Teide. Es la mejor puerta de entrada a la cultura vinícola tinerfeña.

Iglesia de San Pedro Apóstol

Iglesia de San Pedro Apóstol

Asomada al borde del acantilado, con la cúpula convertida en símbolo del pueblo, la iglesia de San Pedro Apóstol es el corazón histórico de El Sauzal. Sus obras se iniciaron a comienzos del siglo XVI y fue una de las primeras parroquias de Tenerife. Su momento de mayor relevancia llegó en 1572, cuando una epidemia de peste en La Laguna obligó a trasladar aquí la sede del Cabildo, convirtiendo brevemente la villa en centro político de la isla. El templo tiene planta de cruz latina, sacristía rectangular y una torre del siglo XVIII con esquinas de piedra negra. En su interior conserva un tabernáculo barroco de plata de orfebres laguneros, una talla flamenca de San Sebastián del siglo XVI y una pila bautismal neoclásica de mármol. Desde 2015 una de sus naves laterales acoge un Museo de Arte Sacro con tallas y retablos de gran valor.

Parque de los Lavaderos

El Parque de los Lavaderos es uno de los rincones más queridos de El Sauzal. Se levanta en torno a un caudaloso manantial natural donde antaño las mujeres del pueblo acudían a lavar la ropa, de ahí su nombre. Hoy, aquel paraje se ha transformado en un cuidado jardín de vegetación autóctona, surcado por fuentes, estanques y cascadas que llenan el aire del sonido del agua. Desde sus terrazas y miradores se contempla una amplia panorámica de la costa norte de Tenerife y, en días despejados, la silueta del Teide. Es un lugar ideal para un paseo tranquilo, para leer o descansar a la sombra de su frondosa vegetación, combinando naturaleza, agua y vistas en pleno casco del municipio. Un pequeño oasis que resume el carácter sereno y verde de El Sauzal.

Mirador de la Garañona

Mirador de la Garañona

El Mirador de la Garañona ofrece una de las panorámicas más espectaculares del norte de Tenerife. Asomado a los acantilados de Acentejo, brinda una vista impresionante del Atlántico y de la abrupta costa que se despliega a sus pies. Se accede por un sendero bordeado de buganvillas y rodeado de vegetación canaria, con dragos, palmeras y bancos de piedra desde los que detenerse a contemplar el horizonte. Es un balcón natural perfecto para disfrutar de la puesta de sol, fotografiar el litoral o simplemente sentir la fuerza del mar contra los riscos. Su nombre, ligado al topónimo de la Garañona, lo identifica como uno de los miradores emblemáticos del municipio, en un entorno donde el paisaje agreste de la costa norte se muestra en todo su esplendor.

Ermita de Nuestra Señora de los Ángeles

Ermita de Nuestra Señora de los Ángeles

La Ermita de Nuestra Señora de los Ángeles es uno de los templos más antiguos de Tenerife. Fue fundada en 1505 por el Adelantado Alonso Fernández de Lugo, conquistador de La Palma y de Tenerife, lo que la sitúa entre los primeros edificios religiosos de la isla. Está dedicada a la Virgen de los Ángeles, copatrona de El Sauzal junto a San Pedro Apóstol, y desde el 20 de agosto de 1955 la Virgen ostenta además el título de alcaldesa honoraria del municipio. De estilo tradicional canario, la ermita conserva en su interior un retablo de madera policromada del siglo XVIII, una imagen barroca de San Antonio de Padua atribuida a la escultora Luisa Roldán y andas de plata de 1795. Cada verano, sus fiestas se celebran junto a las de San Pedro entre finales de junio y comienzos de julio, en el corazón devocional de la villa.

Cuna de Sor María de Jesús, 'la Siervita'

Cuna de Sor María de Jesús, 'la Siervita'

El Sauzal es la cuna de Sor María de Jesús de León y Delgado, conocida cariñosamente como "la Siervita", una de las figuras religiosas más veneradas de Canarias. Nació en el municipio el 23 de marzo de 1643, en el seno de una familia humilde de antiguo linaje, y en 1668 ingresó como hermana lega en el convento dominico de Santa Catalina de Siena, en La Laguna. Mujer de intensa vida mística y penitente, falleció el 15 de febrero de 1731 a los 87 años; tres años después su cuerpo fue hallado incorrupto. Hoy reposa en el coro bajo de aquel convento lagunero y cada 15 de febrero se expone a la veneración de cientos de fieles. En 1992 se inició su proceso de beatificación, por lo que la Iglesia la reconoce como Sierva de Dios. En su pueblo natal, la Casa Museo Sierva de Dios, inaugurada en 2007, recuerda su vida y su memoria.

Mapa de El Sauzal

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Folclore y tradiciones

Las fiestas patronales son el gran momento del calendario sauzalero. Entre finales de junio y comienzos de julio, El Sauzal celebra a sus patronos, San Pedro Apóstol y la Virgen de los Ángeles, con un intenso programa religioso y popular: la solemne Eucaristía en honor a ambos, la procesión de las antorchas hasta la ermita acompañada por la Agrupación Musical San Pedro y la tradicional bendición de los animales y del ganado, gesto de gratitud por los frutos de la tierra y el trabajo de agricultores y ganaderos. A ello se suman verbenas, romerías y actos culturales que llenan de vida las calles del casco asomado al acantilado.

La devoción a Sor María de Jesús, "la Siervita", impregna también la identidad del municipio. Aunque su cuerpo incorrupto se venera en el convento dominico de La Laguna, donde cada 15 de febrero acuden cientos de fieles a contemplarla, El Sauzal mantiene viva su memoria como pueblo natal de esta religiosa del siglo XVII. La Casa Museo Sierva de Dios, abierta en 2007, conserva su recuerdo y atrae a devotos y curiosos, manteniendo el vínculo entre la villa y una de las figuras espirituales más queridas de Canarias.

El vino es el otro gran pilar de la cultura sauzalera. Heredera de una tradición vitícola de siglos, la comarca de Acentejo produce caldos amparados por la Denominación de Origen Tacoronte-Acentejo, y la Casa del Vino de Tenerife, en la antigua Hacienda de San Simón, se ha convertido en su templo: allí se catan vinos y mieles de la isla y se descubre la cultura del lagar. La gastronomía local acompaña esta tradición con productos del campo, quesos, miel y la cocina canaria de siempre, que encuentra en El Sauzal un escenario de balcones, patios y vistas al Atlántico difícil de olvidar.

Fotos: Rick Ligthelm (CC BY 2.0) · bea & txema (CC BY 2.0) · Koppchen (CC BY-SA 3.0) · jfreire (CC BY-SA 3.0) · Paweł 'pbm' Szubert (CC BY-SA 3.0) · CanaryIslands (CC BY-SA 3.0) · Wikimedia Commons