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Experiencias
Arico
Sur

Arico

Barrancos, cielos limpios para la astronomía y un litoral tranquilo del sureste.

Historia

El territorio que hoy ocupa el municipio de Arico constituía el sector más septentrional del antiguo menceyato de Abona, uno de los nueve reinos aborígenes en que se dividía Tenerife antes de la conquista castellana. Abona era el más extenso de aquellos bandos, abarcaba buena parte del sur insular y estuvo gobernado por menceyes como Atguaxoña y, en tiempos de la conquista, Adjoña. La población guanche se asentaba de forma dispersa en pequeños poblados de cuevas situados en los principales barrancos, donde encontraba agua, refugio y pastos para una economía esencialmente pastoril y trashumante. Esta huella prehispánica pervive en la toponimia: nombres como Icor o el propio Abona remiten a la lengua de los antiguos canarios.

Tras la conquista de la isla, culminada en 1496, el territorio fue colonizado lentamente por familias castellanas y portuguesas, a las que se sumaron pobladores procedentes de Gran Canaria y los guanches supervivientes. El núcleo originario de la Villa de Arico fue tomando forma a finales del siglo XVI y comienzos del XVII en torno a una primitiva ermita dedicada a San Juan Bautista. En 1639 esta ermita fue elevada a parroquia independiente, separándose de la matriz de San Pedro de Vilaflor a petición de los principales vecinos, hito que marca la consolidación de Arico como entidad propia. El municipio quedó constituido como tal en el siglo XIX y, el 9 de mayo de 1916, recibió el título de villa por concesión del rey Alfonso XIII.

Arico es un municipio policéntrico, formado por una constelación de núcleos repartidos entre la costa, las medianías y la cumbre. La Villa de Arico, capital municipal situada a unos 556 metros de altitud, conserva su iglesia parroquial y su trazado tradicional. A ella se suman caseríos de gran valor patrimonial como Arico Nuevo, Icor y Lomo de Arico, junto a otros como El Río, La Cisnera, Los Gavilanes y, en el litoral, el Porís de Abona y San Miguel de Tajao. Este reparto del poblamiento refleja siglos de adaptación a un terreno abrupto y a la necesidad de aprovechar cada manantial y cada cota de cultivo.

Entre todos estos núcleos destaca Arico Nuevo, declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico. Es uno de los caseríos rurales mejor conservados de Tenerife: casas tradicionales encaladas, de muros blancos y cubiertas a dos aguas, ordenadas en torno a callejones, eras y huertas que mantienen casi intacta la imagen de la arquitectura doméstica canaria de los siglos XVIII y XIX. También el caserío de Icor, de raíz aborigen, goza de protección como Conjunto Histórico desde 2005.

La economía de Arico fue tradicionalmente agrícola y ganadera. En las medianías y la cumbre se cultivaban la viña y el cereal, mientras que en el siglo XIX la cochinilla, criada sobre las tuneras, dio un impulso comercial al municipio antes de su declive; más tarde, el tomate y la papa para exportación reorientaron la actividad en las vegas más fértiles. La mejora de las comunicaciones, con la primera carretera al Porís de Abona y la posterior carretera general del sur, integró progresivamente Arico en la economía insular.

El litoral del Porís de Abona resume buena parte de esta historia. La palabra «porís» designa en el habla canaria un fondeadero o pequeño embarcadero natural; el lugar surgió como modesto asentamiento a mediados del siglo XIX y creció al calor de la pesca —en especial la comunitaria del chinchorro— y el comercio de cabotaje. Presidiendo la costa se alza el faro de Punta de Abona, inaugurado en 1902 para guiar a los barcos entre Santa Cruz y los puertos del oeste; su torre actual, de bandas rojas y blancas, sustituyó a la original en 1978.

En las últimas décadas, Arico ha sumado a su perfil agrícola y costero un nuevo valor: la calidad de sus cielos. La escasa contaminación lumínica de sus medianías y cumbres lo vincula al prestigio astronómico de Tenerife, cuya zona de cumbres con núcleo en el Parque Nacional del Teide fue certificada como Reserva Starlight en 2014. Hoy el municipio combina la conservación de su patrimonio —sus conjuntos históricos, su faro y espacios protegidos como el Monumento Natural de la Montaña Centinela— con un turismo rural, de naturaleza y de estrellas que mira al futuro sin renunciar a sus raíces guanches.

Lugares de interés

Iglesia de San Juan Bautista (Villa de Arico)

Iglesia de San Juan Bautista (Villa de Arico)

Principal templo del municipio y corazón de la Villa de Arico, la iglesia de San Juan Bautista hunde sus orígenes en una ermita levantada a finales del siglo XVI por el capitán Juan González Gómez. En 1639 fue elevada a parroquia, separándose de Vilaflor. El edificio actual, de planta de cruz latina con una nave principal y capillas laterales, fue iniciado hacia 1747 por el maestro Juan de Armas y combina la sobriedad de la arquitectura canaria con armaduras de madera y una fachada barroca. Custodia la venerada imagen gótica de Nuestra Señora de Abona, patrona del sur de Tenerife y alcaldesa perpetua de Arico, hallada según la tradición en la costa en 1722, además de un notable conjunto de platería e imaginería de los siglos XVII y XVIII. Fue declarada Monumento Histórico-Artístico (Bien de Interés Cultural) en 2005.

Arico Nuevo (Conjunto Histórico)

Arico Nuevo (Conjunto Histórico)

Arico Nuevo es uno de los caseríos rurales mejor conservados de Tenerife y está declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico. Su valor reside en un trazado casi intacto de casas tradicionales encaladas, con muros blancos, esquinas de piedra y cubiertas a dos aguas de teja, ordenadas en torno a estrechos callejones, eras y huertas. Pasear por sus calles equivale a viajar a la arquitectura doméstica canaria de los siglos XVIII y XIX, cuando el núcleo se consolidó al amparo de la agricultura de medianías. La armonía del blanco de la cal sobre el ocre del paisaje, la ausencia de ruido y la sensación de pueblo detenido en el tiempo hacen de este conjunto una visita imprescindible para entender el mundo rural tradicional del sur de la isla.

Caserío de Icor

Caserío de Icor

El caserío de Icor, de raíz aborigen —su nombre procede de la lengua guanche y se ha interpretado como «higueral»—, es uno de los enclaves históricos más singulares de Arico. Aunque sus orígenes son prehispánicos, el núcleo se consolidó en el siglo XVIII con la construcción de numerosas viviendas tradicionales. Hoy conserva una valiosa muestra de la arquitectura rural canaria, con casas de una y dos plantas levantadas en piedra y cal, distribuidas por un terreno escalonado entre barrancos. Fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico en 2005 (Decreto 76/2005). El caserío cuenta además con una ermita y se sitúa en las medianías del municipio, en un entorno agrícola que evoca la vida tradicional de las comunidades del sur de Tenerife.

Porís de Abona

Porís de Abona

El Porís de Abona es el principal núcleo costero de Arico y un lugar lleno de historia marinera. El término «porís» designa en el habla canaria un fondeadero o pequeño embarcadero natural, y el asentamiento surgió como modesto caserío de pescadores a mediados del siglo XIX. Durante generaciones, la pesca —en especial la del chinchorro, una modalidad comunitaria— sostuvo a numerosas familias del municipio, mientras el puerto canalizaba el comercio de cabotaje. Hoy el Porís combina su esencia pesquera con calas de aguas tranquilas, piscinas y charcos naturales y una oferta de pescado fresco que atrae a visitantes. Su frente marítimo, su pequeña flota y el ambiente sosegado lo convierten en un destino ideal para disfrutar del litoral más auténtico del sureste de Tenerife.

Faro de Punta de Abona

Faro de Punta de Abona

El faro de Punta de Abona se alza en un cabo bajo y rocoso del litoral suroriental de Arico, entre el Porís de Abona y la zona de Abades. Fue inaugurado en 1902 para guiar a los barcos en la concurrida ruta marítima entre Santa Cruz de Tenerife y los puertos del oeste de las islas, con un alcance inicial de unas 16 millas. En 1978 la torre original fue sustituida por la actual, de mayor altura y reconocibles bandas horizontales rojas y blancas, que elevó notablemente su alcance lumínico. Más allá de su función como ayuda a la navegación, el faro se ha convertido en un emblema paisajístico del municipio: su silueta recortada sobre el mar y el cielo despejado lo hace especialmente fotogénico al atardecer y durante las noches estrelladas.

Monumento Natural de la Montaña Centinela

Monumento Natural de la Montaña Centinela

El Monumento Natural de la Montaña Centinela protege un cono volcánico de tipo estromboliano situado cerca de la costa de Arico, con unos 269 metros de altitud, considerado uno de los conos mejor conservados de Tenerife. Su principal valor reside en la combinación de esta formación geológica con las llanuras que lo rodean, ocupadas por una excelente muestra de cardonal-tabaibal, la vegetación característica del piso basal canario, dominada por la tabaiba dulce y acompañada de cardones, balos y saladares. Alberga además una fauna variada, con aves como la curruca tomillera, el camachuelo trompetero o el cernícalo, y diversos reptiles. Fue declarado espacio protegido por la legislación canaria e integrado en la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos y en la Red Natura 2000, y constituye un escenario excepcional para el senderismo y la observación de la naturaleza.

Mapa de Arico

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Folclore y tradiciones

Las fiestas patronales de Arico giran en torno a San Juan Bautista, cuya festividad se celebra el 24 de junio en la Villa de Arico con misas, procesión y un ambiente festivo que llena las calles del casco histórico. La noche de San Juan, la víspera del día 24, mantiene viva la tradición de las hogueras y los baños en el mar, en una de las celebraciones más arraigadas del calendario canario. A esta figura se suma la devoción a Nuestra Señora de Abona, patrona del sur de Tenerife y alcaldesa perpetua del municipio, venerada en la iglesia parroquial, cuyas fiestas se festejan en septiembre y congregan a vecinos de toda la comarca.

La identidad cultural de Arico se nutre también de sus tradiciones rurales y marineras. En los caseríos de medianías perviven las romerías, la música folclórica de timple y guitarra, los bailes y la artesanía ligada a la vida del campo, mientras que en el Porís de Abona la cultura del mar se expresa en la pesca artesanal y en las fiestas vinculadas al litoral. La gastronomía local refleja este doble carácter: pescado fresco y marisco en la costa, junto a platos de interior como el potaje, las papas arrugadas con mojo, la carne de cabra, los quesos y los vinos de las medianías, herederos de una larga tradición vitivinícola.

En los últimos años, Arico ha incorporado el astroturismo a su oferta cultural y de ocio. La escasa contaminación lumínica de sus medianías y cumbres y la cercanía a las zonas de cielo protegido de Tenerife —certificadas como Reserva Starlight en 2014— hacen del municipio un lugar privilegiado para la observación de las estrellas. Las noches despejadas, lejos del resplandor de las grandes ciudades, permiten contemplar la Vía Láctea y disfrutar de actividades de astronomía que se han convertido en un atractivo creciente, sumando a las fiestas tradicionales y la gastronomía una nueva forma de vivir el patrimonio natural de Arico.

Fotos: Almedra (CC BY-SA 3.0 es) · Noemi M.M. (CC BY-SA 3.0) · Almedra (CC BY-SA 3.0 es) · Carlos López-Echeto Marrero (CC BY-SA 3.0 es) · Mike Peel (www.mikepeel.net) (CC BY-SA 4.0) · Boenki (CC BY-SA 4.0) · Flocci Nivis (CC BY 4.0) · Wikimedia Commons