
San Cristóbal de La Laguna
Patrimonio de la Humanidad: casco histórico colonial, ambiente universitario y puerta del macizo de Anaga.
Historia
Mucho antes de que se trazara una sola calle, el lugar donde hoy se levanta San Cristóbal de La Laguna era conocido por los guanches como Aguere, un fértil altiplano del nordeste de Tenerife que albergaba una laguna estacional. El llano de Aguere se adscribe al menceyato de Tegueste, si bien también se describe como pasto comunal limítrofe entre Tegueste, Anaga, Güímar y Tacoronte. El agua, el frescor y los pastos hacían de Aguere un enclave de tránsito y trashumancia para los pastores guanches, y la propia laguna dejó su huella en el nombre con que la ciudad sería conocida para siempre. En las inmediaciones de este valle se libró además uno de los episodios decisivos de la conquista de la isla.
La fundación de la ciudad está ligada a Alonso Fernández de Lugo, adelantado y conquistador de La Palma y Tenerife. Tras culminar la conquista de la isla en 1496, Fernández de Lugo eligió el llano de Aguere para establecer el primer núcleo estable de poder castellano, y entre 1496 y 1497 nació San Cristóbal de La Laguna. El 20 de octubre de 1497 se celebró la primera reunión del Cabildo, símbolo del nuevo orden administrativo. La Laguna se convirtió así en la primera capital de Tenerife y en el centro político, religioso y cultural de la isla durante siglos, papel que no cedería a Santa Cruz hasta mediados del siglo XIX.
Lo que hace de La Laguna un caso único es su urbanismo. La ciudad no nació de forma espontánea ni amurallada, sino que se concibió como una "ciudad-territorio" trazada según los principios humanistas del Renacimiento, con un plano en cuadrícula ordenado con instrumentos de navegación y abierto al paisaje, sin necesidad de murallas porque barrancos y la propia laguna actuaban de defensa natural. Pronto convergieron dos núcleos, la Villa de Arriba, en torno a la iglesia de la Concepción, y la Villa de Abajo. Este modelo de ciudad reticular y no fortificada se considera el primer ejemplo de su clase y sirvió de inspiración directa para muchas ciudades coloniales fundadas después en América.
Los reconocimientos llegaron pronto y se prolongaron en el tiempo: la reina Juana I concedió a la villa su título y escudo en 1510, Carlos I le otorgó el rango de ciudad en 1531 y el título de Noble y Leal en 1534. Siglos más tarde, el 2 de diciembre de 1999, la UNESCO inscribió el conjunto histórico de San Cristóbal de La Laguna en la lista del Patrimonio Mundial, reconociendo la autenticidad de su trazado y la riqueza de sus casas señoriales, conventos y templos como testimonio excepcional de la primera ciudad colonial no fortificada.
La Laguna es además ciudad universitaria por excelencia. Sus raíces académicas se remontan a 1701, pero la primera Universidad Literaria del archipiélago, la de San Fernando, fue ordenada crear por un Real Decreto de Carlos IV de 11 de marzo de 1792, aunque no abriría sus puertas hasta 1817. Heredera de aquella institución, la actual Universidad de La Laguna llena hoy las calles de estudiantes y dota a la ciudad de un ambiente joven, cultural y vivo que convive con la solemnidad de su casco antiguo.
Ese casco antiguo despliega un patrimonio extraordinario. Junto a la Catedral de Nuestra Señora de los Remedios y la iglesia de la Concepción, la parroquia más antigua de Tenerife con su célebre torre, destacan el Real Santuario del Santísimo Cristo, conventos como el de Santa Catalina de Siena o San Agustín, y una sucesión de palacios y casonas con sus característicos patios canarios, balcones de tea y portadas labradas. Calles como la de San Agustín o la del Adelantado conservan intacto el sabor de la ciudad de mercaderes y aristócratas que fue.
La Laguna mira por fin a la naturaleza a través del macizo de Anaga, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO el 9 de junio de 2015. Compartido con Santa Cruz y Tegueste, este antiquísimo macizo conserva una de las mayores extensiones de laurisilva del mundo y la mayor concentración de especies endémicas de Europa. Entre el rigor de su plano renacentista, el bullicio universitario, la devoción de sus fiestas y la bruma de los bosques de Anaga, la ciudad actual mantiene viva, como pocas, la memoria de cinco siglos de historia.
Lugares de interés

Catedral de La Laguna
Sede de la diócesis nivariense y consagrada a Nuestra Señora de los Remedios, patrona de la ciudad, la catedral combina una fachada neoclásica inspirada en la catedral de Pamplona con un interior neogótico de altas bóvedas de crucería, deambulatorio y cúpula. El templo actual se levantó entre 1904 y 1915 empleando hormigón armado, una técnica pionera en Canarias. Tras una larga restauración, reabrió en 2014 y guarda un valioso patrimonio artístico.

Iglesia de la Concepción
La parroquia matriz de Nuestra Señora de la Concepción es el templo más antiguo de Tenerife y madre de todas las parroquias de la isla, con origen tras la conquista. Su elemento más emblemático es la esbelta torre de planta cuadrada, de finales del siglo XVII y estilo toscano, que se ha convertido en símbolo de la ciudad y mirador del casco histórico. En su interior atesora artesonados mudéjares, retablos y una notable pila bautismal.

Real Santuario del Santísimo Cristo de La Laguna
Este santuario custodia la venerada imagen del Santísimo Cristo de La Laguna, una de las tallas más queridas de Canarias y emblema de la ciudad. El convento franciscano empezó a construirse hacia 1506 por orden del Adelantado Alonso Fernández de Lugo. Un grave incendio en 1810 arrasó buena parte del conjunto, del que se salvaron la imagen del Cristo, la torre y la Casa de la Hermandad. En 1906 recibió de Alfonso XIII el título de "Real".

Plaza del Adelantado
Corazón del casco histórico, esta plaza debe su nombre a Alonso Fernández de Lugo, primer Adelantado de la isla, que tuvo su residencia en uno de sus extremos. A su alrededor se concentran algunos de los edificios más representativos de La Laguna: el Ayuntamiento, la antigua casa consistorial, el convento de Santa Catalina de Siena con su celosía y la ermita de San Miguel Arcángel. Arbolada y con templete, es lugar de paseo, mercado y vida ciudadana.

Casa Lercaro (Museo de Historia y Antropología)
Esta señorial casona de finales del siglo XVI fue mandada construir por los Lercaro, una familia de mercaderes genoveses llegados tras la conquista. Su portada se inspira en el manierismo genovés y luce el escudo de su primer propietario, mientras el interior destaca por sus finos artesonados de madera con motivos vegetales. Desde 1993 alberga el Museo de Historia y Antropología de Tenerife, que recorre la historia de la isla desde la conquista.

Teatro Leal
Inaugurado el 25 de septiembre de 1915 gracias al impulso del filántropo Antonio Leal Martín y al proyecto del arquitecto Antonio Pintor Ocete, el Teatro Leal es una joya del eclecticismo y el modernismo. Su fachada simétrica, flanqueada por torreones y decorada con motivos vegetales y máscaras teatrales, da paso a una sala con espléndidas pinturas de Manuel López Ruiz. Adquirido por el Ayuntamiento en 1982 y restaurado en 2008, sigue siendo el gran escenario cultural de la ciudad.
Mapa de San Cristóbal de La Laguna
Qué hacer en San Cristóbal de La Laguna
Dónde comer en San Cristóbal de La Laguna
Qué ver en San Cristóbal de La Laguna
Dónde dormir en San Cristóbal de La Laguna
Folclore y tradiciones
El calendario festivo de La Laguna está marcado por la devoción y el color. Las Fiestas del Santísimo Cristo de La Laguna se celebran a lo largo de septiembre, siendo el 14 su día grande, y reúnen culto religioso, procesiones multitudinarias y un ambiente popular inolvidable. A su alrededor se despliega una de las ferias más concurridas de la isla, con atracciones, mercados y casetas, y la noche del Cristo culmina con un espectáculo de fuegos artificiales que, lanzados desde El Risco y la Torre de la Concepción —los célebres 'Fuegos del Risco'—, congrega a miles de personas en una de las citas pirotécnicas más esperadas de Canarias.
La tradición más antigua del calendario es el Corpus Christi, que la ciudad celebra desde los tiempos de la conquista. En esta "fiesta de las flores", las calles del casco histórico se cubren de espectaculares alfombras hechas con pétalos, flores, brezo y sales de colores; los primeros tapices florales lagunenses datan de 1907 y aún hoy los artesanos trabajan toda la noche para que la procesión del Santísimo discurra sobre un tapiz efímero. En julio, el segundo domingo, llega la Romería de San Benito Abad, declarada de Interés Turístico y considerada una de las mayores y más representativas de Canarias, con sus carretas engalanadas, trajes típicos, parrandas y la ofrenda de productos de la tierra.
La fiesta se acompaña siempre de buena mesa. La gastronomía lagunera presume de papas arrugadas con mojo, conejo en salmorejo, carne de cabra, escaldón de gofio y el contundente puchero canario. El municipio forma parte de la Denominación de Origen Tacoronte-Acentejo, cuna de tintos con carácter cultivados en suelos volcánicos, que maridan con los quesos de cabra del lugar. Para terminar, los dulces tradicionales como el frangollo, los rosquetes, el bienmesabe o la miel de Tenerife ponen el broche a una cultura popular tan rica como su historia.
Fotos: Zitumassin (CC BY-SA 4.0) · Diego Delso (CC BY-SA 4.0) · Diego Delso (CC BY-SA 3.0) · Ad Meskens (CC BY-SA 4.0) · Mentxuwiki (CC BY-SA 4.0) · Mélanie Huguet (CC BY-SA 3.0 ES) · Diego Delso (CC BY-SA 3.0) · Wikimedia Commons








