
Candelaria
La basílica de la Virgen de Candelaria, patrona de Canarias, y su gran peregrinación.
Historia
La historia de Candelaria es, ante todo, la historia de un encuentro entre el mundo guanche prehispánico y la devoción mariana que acabaría convirtiendo a esta villa marinera del sureste de Tenerife en el principal centro religioso del archipiélago. Según el relato tradicional, recogido por el dominico fray Alonso de Espinosa en su obra de 1594, hacia finales del siglo XIV (en torno a 1392) dos pastores guanches hallaron en la playa del barranco de Chimisay, en el actual municipio de Güímar, una talla de madera que representaba a una mujer con un niño en brazos y un cirio o candela en la mano. Es importante distinguir aquí lo legendario y devocional de lo históricamente documentado: la aparición pertenece a la tradición piadosa, mientras que la veneración aborigen de la imagen sí está atestiguada por las crónicas.
Los pastores, al intentar mover la figura, quedaron según la leyenda paralizados o heridos, por lo que dieron aviso al mencey de Güímar, Acaymo, que ordenó conservar aquella "extraña figura". Un joven guanche que había sido cautivo y conocía la fe cristiana, Antón, reconoció en ella a la Virgen María. Los aborígenes la llamaron Chaxiraxi, nombre asociado en su panteón a una divinidad femenina, "la madre del sustentador del cielo y la tierra". La imagen se custodió primero en la cueva de Chinguaro (Güímar), morada del mencey, y posteriormente fue trasladada a la cueva de Achbinico, también conocida como cueva de San Blas, en Candelaria. Aquel oratorio rupestre se considera el primer santuario cristiano de Canarias y el origen del poblamiento de Candelaria.
Tras la conquista de Tenerife, culminada en 1496, la devoción no hizo sino crecer. Muchos guanches de familias nobles fijaron su residencia en las cuevas del risco cercano, y la fama de la imagen se extendió por las islas y allende el mar, llegando incluso a América, donde numerosas localidades llevan hoy el nombre de Candelaria. El papa Clemente VIII proclamó a la Virgen de Candelaria Patrona de las Islas Canarias el 26 de marzo de 1599, patronazgo ratificado por pontífices posteriores y confirmado por Benedicto XVI como Patrona General del Archipiélago Canario.
A lo largo de los siglos el santuario fue cambiando de aspecto. Sobre la cueva primitiva se levantó un convento dominico y un templo que se inauguró en 1672, pero un terrible incendio lo destruyó en 1789. A las desgracias del edificio se sumó la mayor de todas: en el temporal y aluvión de 1826, un fortísimo golpe de mar arrastró la venerada imagen original gótica, que nunca pudo ser recuperada. Para sustituirla, el reconocido escultor tinerfeño Fernando Estévez talló entre 1827 y 1830 la imagen neoclásica que hoy se venera en el camarín de la basílica.
El templo actual responde a un proyecto de mediados del siglo XX. El obispo Domingo Pérez Cáceres impulsó la construcción de una gran basílica, encargada al arquitecto José Enrique Marrero Regalado. Las obras comenzaron en 1949 y el edificio fue consagrado el 1 de febrero de 1959. De estilo neocanario, con un eclecticismo que recoge tradiciones arquitectónicas del archipiélago, puede acoger a unas 5.000 personas y luce en su interior los monumentales murales del pintor José Aguiar. En 2011 el papa Benedicto XVI la elevó a la dignidad de basílica menor.
En la gran plaza que se abre frente al mar, la Plaza de la Patrona de Canarias, el escultor José Abad instaló en 1993 un conjunto de nueve estatuas de bronce que representan a los menceyes o reyes guanches de los nueve menceyatos en que se dividía Tenerife antes de la conquista. Inauguradas el 15 de agosto de 1993, estas imponentes figuras se han convertido en uno de los símbolos visuales más reconocibles del municipio y en un homenaje permanente al pasado aborigen de la isla.
Hoy Candelaria combina su condición de gran centro de peregrinación mariana con la vida de una villa marinera y turística. Cada año, especialmente en torno al 14 y 15 de agosto, decenas de miles de peregrinos llegan caminando desde toda la isla, mientras el casco antiguo, el paseo marítimo y las playas reciben a un visitante atraído tanto por la espiritualidad del santuario como por el ambiente costero del sureste tinerfeño.
Lugares de interés

Basílica de Nuestra Señora de Candelaria
Es el gran santuario mariano de Canarias y el corazón espiritual del municipio. El templo actual, de estilo neocanario y aire ecléctico, fue proyectado por el arquitecto José Enrique Marrero Regalado: las obras comenzaron en 1949 y el edificio se consagró el 1 de febrero de 1959, sustituyendo a santuarios anteriores como el inaugurado en 1672 y destruido por un incendio en 1789. Con capacidad para unas 5.000 personas, conserva en su interior los monumentales murales del pintor José Aguiar y, en el camarín del altar mayor, la imagen de la Virgen de Candelaria, Patrona de Canarias, tallada por Fernando Estévez entre 1827 y 1830 tras perderse la imagen original en el temporal de 1826. En 2011 el papa Benedicto XVI la elevó a basílica menor. Es uno de los principales destinos de peregrinación de España y meta de las grandes romerías de febrero y agosto.

Plaza de la Patrona de Canarias
Es la gran explanada que se abre entre la basílica y el océano, escenario de las multitudinarias celebraciones en honor a la Virgen de Candelaria. Diseñada como antesala monumental del santuario, conecta el casco histórico con el mar y se convierte en el epicentro de la villa durante las festividades del 2 de febrero y, sobre todo, del 14 y 15 de agosto, cuando acoge a decenas de miles de peregrinos y la representación tradicional de la aparición de la Virgen a los guanches. A un lado se alinean las nueve estatuas de bronce de los menceyes, que vigilan la plaza frente al Atlántico. Es uno de los espacios públicos más fotografiados de Tenerife, donde se funden la devoción mariana, la memoria aborigen y las vistas al mar del sureste insular.

Estatuas de los nueve menceyes
Frente al mar, en la Plaza de la Patrona de Canarias, se alza uno de los conjuntos escultóricos más emblemáticos de Tenerife: las nueve estatuas de bronce que representan a los menceyes o reyes guanches que gobernaban la isla, dividida antes de la conquista en nueve menceyatos (Anaga, Tegueste, Tacoronte, Taoro, Icod, Daute, Adeje, Abona y Güímar). Obra del escultor José Abad, fueron inauguradas el 15 de agosto de 1993 e identifican a los reyes Acaymo, Adjona, Añaterve, Bencomo, Beneharo, Pelicar, Pelinor, Romén y Tegueste. Concebidas como figuras imponentes de aire monumental, rinden homenaje al pasado aborigen de la isla y constituyen una de las imágenes más reconocibles del municipio, con el Atlántico de fondo.

Cueva de San Blas (Achbinico)
Situada justo detrás de la basílica, esta pequeña cavidad natural es el lugar más cargado de historia de Candelaria. Conocida con el nombre guanche de Achbinico y, tras la cristianización, como cueva de San Blas, fue el primer cobijo de la imagen de la Virgen venerada por los aborígenes, que la llamaban Chaxiraxi. Por ello se considera el primer santuario cristiano de Canarias y el origen del poblamiento de la villa. Durante siglos fue oratorio y meta de peregrinación, y conserva un fuerte valor simbólico como punto de encuentro entre el mundo guanche y la devoción mariana posterior. Hoy puede visitarse como espacio de recogimiento y testimonio de los orígenes religiosos de Candelaria, un lugar humilde frente a la monumentalidad del templo actual.

Paseo marítimo de Candelaria
El paseo marítimo recorre el frente costero de la villa y une el casco histórico con el santuario, ofreciendo amplias vistas del Atlántico que baña el sureste de Tenerife. Es el espacio donde mejor se percibe el carácter de Candelaria como villa marinera y turística: a lo largo del recorrido se suceden terrazas, restaurantes de pescado y marisco, rincones para pasear y pequeñas playas de arena oscura y callaos volcánicos. El paseo conecta de forma natural con la Plaza de la Patrona de Canarias y las estatuas de los menceyes, de modo que en un breve trayecto el visitante combina la dimensión religiosa del municipio con su ambiente costero. Especialmente animado al atardecer y durante las fiestas, es un lugar ideal para disfrutar de la brisa marina, la gastronomía local y la vida cotidiana del pueblo.
Mapa de Candelaria
Qué hacer en Candelaria
Dónde comer en Candelaria
Qué ver en Candelaria
Folclore y tradiciones
Las fiestas de la Candelaria giran en torno a dos fechas clave del calendario mariano. El 2 de febrero se celebra la Fiesta de las Candelas o de la Purificación, vinculada al simbolismo de la luz y la candela que da nombre a la Virgen, con misas solemnes y procesión de la imagen. Pero la gran cita es la del 14 y 15 de agosto, coincidiendo con la Asunción, cuando Candelaria vive su mayor explosión festiva y devocional. En esos días la villa puede llegar a recibir en torno a 200.000 visitantes, lo que la convierte en uno de los acontecimientos religiosos más multitudinarios de Canarias.
El rasgo más característico es la peregrinación: miles de personas llegan caminando desde todos los rincones de la isla, algunas tras varios días de marcha por antiguos caminos como el que enlazaba San Cristóbal de La Laguna con la villa. Esta romería, declarada Bien de Interés Cultural en la categoría de Sitio Histórico en 2008, es la peregrinación más antigua de Tenerife y se interpreta como una pervivencia del antiguo Beñesmer guanche, la fiesta agrícola de la cosecha que los aborígenes dedicaban a Chaxiraxi durante la luna de agosto. En la noche del 14 de agosto, una ofrenda de flores y la actuación de grupos folclóricos animan la plaza, donde tiene lugar la representación teatral de la aparición de la Virgen a los guanches, con actores caracterizados de pastores y menceyes que recrean el relato tradicional.
La fiesta tiene también una dimensión gastronómica muy ligada a la cocina canaria. Durante las jornadas festivas y a lo largo de todo el año en el paseo marítimo, es habitual disfrutar de pescado fresco y marisco, papas arrugadas con mojo rojo y verde, carne de cabra, potajes y postres tradicionales como el frangollo o los dulces de almendra. La música del timple y las parrandas, los trajes típicos de los romeros y las danzas folclóricas completan un ambiente en el que la devoción a la Patrona de Canarias se funde con la identidad popular isleña, haciendo de Candelaria un escaparate vivo de las tradiciones tinerfeñas.
Fotos: VojtaaZ (CC BY-SA 4.0) · Koppchen (CC BY 3.0) · Mike Peel (CC BY-SA 4.0) · Mike Peel (CC BY-SA 4.0) · Jordane Prestrot (CC BY-SA 4.0) · Mike Peel (CC BY-SA 4.0) · Wikimedia Commons


