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Experiencias
Arona
Sur

Arona

Los Cristianos y Playa de las Américas: el sur más animado, playas con servicios, vida nocturna y el puerto de ferries a La Gomera.

Historia

El territorio que hoy ocupa el municipio de Arona, en el extremo sur de Tenerife, estuvo habitado desde época prehispánica por los guanches, que lo integraban en el menceyato de Abona, uno de los nueve reinos en que se dividía la isla a la llegada de los europeos. Este reino del sureste, que abarcaba también las actuales Granadilla, San Miguel, Vilaflor, Arico y Fasnia, tuvo entre sus últimos menceyes a Adjona (o Adxoña) y a Atguaxoña. La huella aborigen permanece dispersa por el municipio en cuevas de habitación, restos de cabañas y enterramientos, siendo especialmente significativa la Montaña de Guaza, considerada lugar sagrado por los antiguos canarios y rica en yacimientos arqueológicos que confirman una presencia humana muy temprana en esta franja costera.

Abona figura entre los llamados "bandos de paz" durante la conquista castellana, aunque acabó convertido en refugio de guanches alzados. Para reducirlos, Alonso Fernández de Lugo envió una partida armada al mando de Jorge Grimón, que desembarcó por la playa de Los Cristianos a finales de septiembre de 1496, en las semanas finales de la conquista de Tenerife. Tras la incorporación de la isla a la Corona de Castilla, las tierras del sur se repartieron entre conquistadores y colonos, y la zona quedó adscrita durante siglos a la jurisdicción civil y eclesiástica de Vilaflor de Chasna, el gran señorío de las medianías altas.

El germen del actual casco de Arona se sitúa en torno a 1625, cuando Antón Domínguez y su familia levantaron una ermita dedicada a San Antonio Abad que sirvió de núcleo a un pequeño caserío de medianías. Aquella ermita fue erigida en parroquia por auto de separación de Vilaflor en 1796, y poco después, el 13 de marzo de 1798, Arona logró su primer ayuntamiento propio, consolidándose como municipio independiente al amparo de las reformas municipales de comienzos del siglo XIX. Nacía así un pueblo de interior, agrícola y ganadero, asentado a media ladera entre barrancos.

Durante siglos la vida de Arona giró en torno al campo. En las medianías y en el fértil Valle de San Lorenzo se cultivaban cereales, viña, papas, tunos y frutales, mientras la ganadería de cabras y ovejas aprovechaba los pastos del monte y los malpaíses. La población se repartía en caseríos dispersos, con una economía de subsistencia marcada por la escasez de agua propia del sur seco de Tenerife. El casco histórico conserva de aquella época su trazado de calles empedradas, la iglesia de San Antonio Abad, casonas tradicionales canarias, la Cruz de San Antonio y antiguos lavaderos que recuerdan el Arona rural anterior al turismo.

En la costa, Los Cristianos era apenas una recóndita aldea de pescadores. A mediados del siglo XIX se citan en ella unas pocas casas, y hacia 1888 figura oficialmente con apenas una treintena de viviendas. Su puerto natural, sin embargo, fue ganando importancia como punto de embarque del sur: en 1909 se levantó el primer muelle —el actual Muelle Viejo— para dar salida a la producción de la zona, y junto a él prosperaron pequeñas industrias como una fábrica de salazón de pescado, salinas y la exportación de tomate y plátano. Aun así, hacia 1950 Los Cristianos rondaba los doscientos habitantes y su vida seguía marcada por la pesca artesanal y el mar.

La gran transformación llegó con el despegue turístico de los años sesenta y setenta. Los Cristianos fue uno de los primeros enclaves de Tenerife en atraer visitantes internacionales, atraídos por su clima, su mar tranquilo y sus arenas. A su lado, sobre antiguos terrenos áridos, se levantó desde los años setenta el gran complejo de Playa de las Américas, planificado expresamente como destino turístico y hoy uno de los mayores núcleos vacacionales de España. Hoteles, apartamentos, paseos marítimos y playas acondicionadas como la de Las Vistas convirtieron en pocas décadas un litoral despoblado en un motor económico de primer orden para Canarias.

El puerto de Los Cristianos acompañó ese crecimiento hasta convertirse en uno de los de mayor tráfico de pasajeros de España. Desde 1974, cuando Fred. Olsen inauguró su primera línea, el puerto es la puerta marítima del sur y enlace vital con las islas occidentales, con ferries diarios a San Sebastián de La Gomera —a unos cincuenta minutos— y conexiones con La Palma y El Hierro, operados por Fred. Olsen Express y Naviera Armas. La Arona actual es un municipio cosmopolita y populoso, con cerca de 88.000 habitantes, que combina su vibrante litoral turístico —Los Cristianos, Playa de las Américas, Costa del Silencio, Las Galletas y Palm-Mar— con un casco histórico de medianías y un interior rural que conserva la memoria agrícola y guanche de la antigua tierra de Abona.

Lugares de interés

Casco histórico de Arona

Casco histórico de Arona

Asentado en las medianías del sur, a unos 600 metros de altitud, el casco histórico de Arona es el corazón tradicional del municipio, anterior en siglos al despegue turístico de la costa. Su germen se remonta a la ermita levantada hacia 1625 en torno a la cual creció un caserío agrícola y ganadero que en 1798 logró ayuntamiento propio. Hoy conserva un ambiente sosegado de pueblo canario, con calles empedradas, casonas de teja, balcones de madera y rincones con encanto en torno a la plaza del Cristo de la Salud. Entre sus señas destacan la iglesia de San Antonio Abad, la Cruz de San Antonio, antiguos lavaderos, el Calvario y el célebre almácigo centenario incluido en el catálogo de árboles monumentales. Pasear por él permite descubrir la Arona auténtica, la del interior rural que sobrevive al margen del bullicio del litoral.

Iglesia de San Antonio Abad

Iglesia de San Antonio Abad

La iglesia de San Antonio Abad es el monumento más emblemático del casco histórico de Arona y el origen mismo del pueblo. Sus raíces se remontan a la ermita levantada hacia 1625 por Antón Domínguez, que fue erigida en parroquia tras el auto de separación de Vilaflor de 1796, sentando así las bases para la independencia municipal de 1798. El templo actual, de factura sencilla y aire popular canario, data en buena parte del siglo XVIII y está catalogado como Bien de Interés Cultural. Presidida por la imagen de San Antonio Abad, patrón del municipio, su interior alberga tallas y retablos de devoción local. Situada en el corazón del pueblo, junto a la plaza, es escenario central de las fiestas patronales de enero y un testimonio vivo de la fe y la historia de Arona.

Los Cristianos

Los Cristianos

Los Cristianos es el principal núcleo costero de Arona y uno de los grandes destinos turísticos del sur de Tenerife. Por su playa desembarcó en 1496 la partida de Jorge Grimón en las semanas finales de la conquista, y durante siglos fue una pequeña aldea de pescadores que hacia 1950 apenas reunía unos doscientos vecinos. Su puerto natural, dotado del primer muelle en 1909, lo convirtió en punto de embarque del sur, y desde los años sesenta el turismo lo transformó en una populosa ciudad costera. Hoy combina un animado paseo marítimo, playas como la de Los Cristianos y Las Vistas, una nutrida oferta hotelera y de restauración, y un puerto que es uno de los de mayor tráfico de pasajeros de España, con ferries diarios a La Gomera, La Palma y El Hierro. Pese a todo, conserva en su casco viejo y su muelle un poso de su antiguo carácter marinero.

Playa de Las Vistas

Playa de Las Vistas

La Playa de Las Vistas es una de las grandes playas urbanas del sur de Tenerife, situada entre los núcleos de Los Cristianos y Playa de las Américas, en pleno litoral de Arona. Acondicionada artificialmente con arena dorada y protegida por espigones que crean aguas tranquilas y poco profundas, ofrece cerca de un kilómetro de arenal ideal para el baño en familia. Cuenta con un completo paseo marítimo, servicios de socorrismo, hamacas, duchas, accesos adaptados y una llamativa fuente que emerge del mar. Su clima cálido prácticamente todo el año, sus aguas mansas y su proximidad a hoteles, restaurantes y comercios la convierten en una de las playas más populares y concurridas del municipio, símbolo del modelo turístico que transformó esta costa desde los años sesenta y setenta.

Montaña de Guaza

Montaña de Guaza

La Montaña de Guaza es un imponente domo volcánico que se alza sobre la costa de Arona, junto a Los Cristianos, y constituye uno de los espacios naturales más singulares del sur de Tenerife. Declarada Monumento Natural y protegida con unas 725 hectáreas, alcanza los 428 metros de altitud y sus coladas de lava traquítica formaron las Mesas de Guaza y un pequeño acantilado costero labrado por el mar. Fue lugar sagrado para los guanches, que dejaron en sus cuevas, cabañas y enterramientos abundantes vestigios prehispánicos. Hoy alberga un valioso cardonal-tabaibal y refugia a la mayor población insular del amenazado lagarto gigante de Tenerife. Recorrida por senderos, ofrece excursiones con espectaculares vistas del litoral sur, combinando interés geológico, arqueológico y ecológico en un mismo enclave.

Playa de las Américas

Playa de las Américas

Playa de las Américas es el gran complejo turístico de Arona, compartido con el vecino municipio de Adeje, y uno de los mayores núcleos vacacionales de España. A diferencia de Los Cristianos, carece de raíces históricas: nació desde cero a partir de los años setenta, planificado expresamente como destino turístico sobre antiguos terrenos áridos del litoral. En pocas décadas se llenó de grandes hoteles, apartamentos, centros comerciales, paseos marítimos y una variada sucesión de playas de arena rubia y negra acondicionadas para el baño y los deportes acuáticos. Famosa por su ambiente y su vida nocturna, concentra una enorme oferta de ocio, restauración y alojamiento que la han convertido en emblema del turismo de sol y playa de Canarias y en uno de los principales motores económicos del sur de Tenerife.

Mapa de Arona

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Folclore y tradiciones

El calendario festivo de Arona refleja la doble alma del municipio: la del pueblo agrícola del interior y la del litoral marinero. La gran fiesta patronal es la de San Antonio Abad, patrón del municipio, que se celebra en torno al 17 de enero en el casco histórico, con actos religiosos, romería y la tradicional bendición de animales, vinculada al pasado ganadero de las medianías. Igualmente arraigada está la devoción al Cristo de la Salud y a la Virgen del Rosario, cuyas celebraciones reúnen a los aroneros en torno a la iglesia y la plaza del pueblo con misas, procesiones, verbenas y bailes.

En la costa, la fiesta más emotiva es la de la Virgen del Carmen, patrona de los pescadores, celebrada cada 16 de julio en Los Cristianos. Su imagen se embarca en una procesión marítima por la bahía, acompañada de decenas de barcas engalanadas, en una de las estampas más entrañables del verano sureño, herencia directa del antiguo pueblo pesquero. A lo largo del año se suceden además romerías, verbenas y manifestaciones del folclore canario, con parrandas, timples, baile de magos y trajes típicos que mantienen vivas las tradiciones isleñas.

La gastronomía de Arona une el mar y la tierra. De su pasado pesquero proceden el pescado fresco a la espalda, la vieja, el cherne o el pulpo, las jareas y los caldos de pescado, siempre acompañados del mojo verde y el mojo rojo y de las imprescindibles papas arrugadas con su sal. Del interior rural llegan los potajes, el conejo en salmorejo, las carnes de cabra y los quesos canarios, mientras el gofio sigue presente como base de la cocina tradicional. De postre, dulces caseros y frutas del sur, y para acompañar, los vinos de las medianías de Tenerife, completan una cocina sencilla, sabrosa y profundamente isleña.

Fotos: Raenmaen (CC BY 3.0) · Zitumassin (CC BY-SA 4.0) · Tuxyso (CC BY-SA 4.0) · Mike Lawrence (CC BY-SA 2.0) · Tuxyso (CC BY-SA 4.0) · Diego Delso (CC BY-SA 4.0) · Arnstein Rønning (CC BY-SA 3.0) · Wikimedia Commons